domingo, 10 de julio de 2011

Es domingo.


El típico domingo. Es verano, Julio ha entrado con ganas pero los últimos días nos ha dado tregua, el sol abunda pero la brisa también le acompaña. Este es mi último finde en Madrid. Y no porque tenga vacaciones de esas que hasta permiten que te aburras del placer de no hacer nada, sino porque hasta currando tengo la suerte de escaparme a la playa. Y entre medias si, unos días de desconexión a base de mar y conciertos.
Quiero reír y reír y observar todo aquello que me rodea con la misma emoción que antes. Porque he perdido algo de todo eso y tengo que volver a creer. Y entre findes de escapadas, conciertos con olor a mar, noches de ron, noches pasadas por agua, trabajo con gente que desearía haber conocido antes, picnics nocturnos con los de siempre y siestas con la abuela sin ninguna preocupación pasan los días. Por que se que si confío en que algo bueno está por venir, solo es cuestión de tiempo que aparezca. Quiero saber que sí. Confío en ello.

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